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23 Enero 2006
Estoy en Rivera después de unos días compartiendo la ocupación de los "Peludos" y pequeños productores de Bella Unión. Resultó una experiencia muy enriquecedora vivir de adentro esta medida de lucha. Mucho se ha dicho en los medios de comunicación sobre la ocupación y los "Peludos", muchas palabras con la intención consciente o no de desprestigiar, desacreditar o minimizar este movimiento. Pocas palabras expresando o reflejando los más profundos propósitos o necesidades. Apreciar el circo periodístico armado en relación al tema me lleva una vez más a un texto que hace bastante tiempo leí en un libro de Eugenio Barba que se refiere al teatro, pero mientras lo leía inmediatamente lo relacioné con el periodismo, aquí lo escribo: ¿Es posible llevar al periodismo todos los horrores, la grandeza, la profundidad y la simultaneidad de la existencia, sin reducirla a una imagen de dos dimensiones? ¿O es posible potenciarla como bajo la lente de un microscopio, llevando a un primer plano la dinámica no percibida cotidianamente de cada fragmento de realidad? El periodismo puede ser la representación, no del realismo de la historia, sino de su realidad, de sus músculos y sus nervios, de su esqueleto y de lo que sólo se ve en una historia descarnada: las relaciones de fuerza, los ímpetus socialmente centrífugos y centrípetos, la tensión entre libertad y organización, entre intención y acción, entre igualdad y poder. Permitirle descifrar una historia a los espectadores no significa hacerles descubrir su “verdadero sentido” sino crear condiciones a través de las cuales pueden interrogarse sobre el sentido.* Me he planteado, desde hace tiempo, como desafío y horizonte el trabajar “moviéndome” por y con un periodismo que tome en cuenta los elementos, tonalidades y curvas a lo que muy bien Barba se refiere, no importa que lo haga respecto al teatro. La semana próxima volvemos, volvemos para adentrarnos, para desgranar como decía un ocupante. Volvemos con el objetivo de capturar, procesar, elaborar para luego mostrar y compartir la dinámica no percibida cotidianamente de cada fragmento de las diversas realidades de los protagonistas. Diversas pero articuladas por la injusticia, la postergación, la explotación, la humillación, el despotismo y egoísmo. Pero que mejor que sus propias palabras para hablar de sus realidades. Un “peludo” calladamente grita: Todo eso no se tiene en cuenta y por el contrario, se nos utiliza y explota para enriquecer -como siempre- los bolsillos de los ricos. Creemos que es hora de despertar y de decir hasta aquí ha llegado la paciencia de los trabajadores. Queremos soluciones dignas, queremos trabajar en la tierra, queremos criar a nuestros hijos en el lugar donde nacieron y que puedan estudiar y educarse. Queremos tener acceso a la cultura y tener los mismos derechos que hoy sólo gozan los ricos. Creemos que la tierra es la base fundamental para el desarrollo del trabajador y por eso pensamos que hay que terminar con eso de sentir lástima de uno mismo. Basta de caer en tecnocracias y burocracias, que lamentablemente nos siguen golpeando tanto a nivel de gobierno como en otros ámbitos. Lo decimos con todas las letras: el hambre y la necesidad no esperan más. _____________________ Imágenes: Leticia Cuba
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